Pacto
no escrito
El país sufrió en su historia reciente
dos crisis económicas muy fuertes, en el año 1999 y luego con el terremoto en
el eje cafetero; la siguiente gran crisis que se viene será generada a causa de
la pandemia Covid19. La incertidumbre es grande, el miedo, la ansiedad en todos
los niveles es impresionante.
En lo económico, el gobierno nacional
ha tomado dineros de los gobiernos locales como una especie de auto-préstamo
para financiar los impactos de la crisis que hasta ahora comienza; los expertos
aseguran que se requieren unos 22 Billones de pesos adicionales y es muy seguro
que el FMI sea quien lance el salvavidas a Colombia con endeudamiento.
Los problemas para atender ahora por
parte del gobierno nacional y los gobiernos locales; son las adecuaciones de
las instituciones de salud para cuando esto se ponga mucho peor; y llevar algo
de comida a las familias más pobres; se presenta otro problema y es que las
microempresas y Pymes no van a soportar más de dos meses cerradas sin generar
ingresos y sosteniendo nóminas y gastos fijos de funcionamiento como
alquileres, servicios públicos etc.
Una situación muy preocupante porque
muchos van a quebrar, o se van a demorar bastante en recuperarse; el aumento
del desempleo es algo esperable; y el desorden social que genere el hambre y la
falta de dinero, adicional al padecimiento de la enfermedad, es un escenario
que confieso me resisto a imaginar porque me resulta tenebroso.
Ahora bien, sumado al diagnóstico
anterior tenemos a Ibagué que antes de esto, ocupa el segundo lugar en
desempleo y quienes tienen empleo el 55% está en la informalidad laboral, es
decir, sin aportar a seguridad social y sin recibir prestaciones sociales; el Tolima aporta al PIB nacional el 2,4%
mientras Bogotá aporta el 26%, Antioquia el 15% y valle 9%; estos datos los
presento para hacernos una idea del atraso del departamento
Regreso a lo nacional; seguramente en
uno o dos años se apruebe una reforma tributaria para pagar el endeudamiento en
el que se va incurrir; Colombia pertenece a la OCDE, más conocida como el “club
de países ricos” y la receta es fácil; aliviar con tributos a los empresarios,
es decir renta y patrimonio y compensar con un aumento en impuestos indirectos,
esto es IVA e Impuesto nacional al consumo; esto recae en la clase media.
Las reformas tributarias más crueles
se dan precisamente en momentos de crisis y no se nos haga raro que el IVA pase
del 19% al 21%; tarifa de IVA promedio en países miembros de la OCDE.
Todo esto en contraste con la tarifa a
los dividendos que esta alrededor del 15%; dividendos que reciben los grandes
empresarios del país; una tarifa que no se compadece con el esfuerzo tributario
que si debe hacer los asalariados y trabajadores independientes.
La vida como la conocíamos tendrá que
cambiar de una manera fuerte; para empezar en nuestros hábitos de higiene y la
forma en la que nos relacionamos; la próxima crisis podría convertirnos en una
sociedad solidaria y respetuosa del otro; una sociedad más consiente a la hora
de elegir bien a sus dirigentes. Los empresarios todos deberían ser solidarios
con sus trabajadores y hacer el esfuerzo de mantener las nóminas, la
recuperación financiera de los empresarios depende del consumo de esa sociedad
que ahora los necesita; Los buenos liderazgos tendrán que aparecer en el
escenario y ruego para que nos guíen a un pacto no escrito para que como
sociedad se logre caminar hacia adelante; por ahora no hay recetas; no hay
tratamiento, ni caminos para recorrer; lo que nos queda es la adaptación al
nuevo entorno mundial.
Alex Granados Trujillo
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