jueves, 22 de febrero de 2018

Sobre la “Tibieza” de Fajardo


Sobre la “Tibieza” de Fajardo
Es un “Tibio”, término utilizado comúnmente en Política para denotar debilidad o ausencia de posturas concretas sobre ciertos asuntos de interés general.
Esto me ha llamado la atención por el reiterado uso en la campaña presidencial de Colombia acusando de tibio a Sergio Fajardo.
Entonces me pregunto si para no parecerle tibio a otros, ¿Hay que gritar? ¿Es necesario elegir un personaje para atacar? O tal vez será que ¿hay que elegir un bando para insultar/defenderse y aumentar la profunda crisis social que vive el país?
Si usted revisa la palabra tibieza en otro contexto podrá encontrar que no tiene un sentido toxico y peyorativo como se está usando, más bien si es comodidad, y tranquilidad, serenidad, calidez, entre otras. Yo no veo un Fajardo débil y con ausencia de posturas, más bien veo Coherencia, cualidad ausente en los otros candidatos un tanto acomodados con la clase política tradicional.

La mesura y la prudencia son grandes cualidades necesarias en un gobernante y más importante aún es defender con firmeza posturas y mostrar carácter, y lo que representa el Candidato Fajardo desde hace 18 años inspirado (como el mismo lo dice) en el trabajo desarrollado por el Ex-Alcalde Antanas Mockus en sus dos alcaldías en la capital es: La defensa de toda forma de vida, “la vida es sagrada”; los dineros públicos son sagrados, “No todo vale”,  el reconocer a la Política como el arte de construir sobre lo construido,  la capacidad de convivir en paz y respeto con el otro, a ser diferentes sin ser enemigos; la capacidad de argumentar y escuchar el contra argumento.


Estoy convencido que en toda actividad humana deben haber principios y valores indispensables e inviolables, y los que he resaltado anteriormente son coherentes y consistentes en el accionar como gobernante tanto de Antanas y de Fajardo, a lo mejor el problema de la mal llamada tibieza es cuestión de estilo. Los otros dividen entre los “más ricos y los más pobres”, o entre los “guerrilleros y no guerrilleros” etc.

Estoy completamente convencido además, que en el siglo 21, en un contexto de una economía globalizada y superando un pedazo del conflicto armado (el acuerdo con la Farc) es necesario pasar la página y empezar una nueva página en la que se construya el futuro de Colombia pero con otro estilo y en otro tono, un tono más civilizado, un poco más respetuoso, un poco más amable.
Por supuesto que hay inequidad, que la pobreza  es escandalosa, que el sistema de salud tiene graves fallas, la inseguridad, el desempleo, bueno, un montón de problemas que todos conocemos; pero que les aseguro, no se solucionan ni de la noche a la mañana y tampoco anunciando a los gritos desde una tarima las soluciones que salen como conejos de un sombrero.

Es muy tonto que se le presente al electorado un país gris y en completo caos o en obra negra o como si lleváramos una semana de creados; eso no es así; gústenos o no; hay avances; hay una herencia que cada gobierno le ha dejado al siguiente; se lo escuche al querido Presidente Mujica: “Podemos cargar los dolores que heredamos, pero hay que luchar es hacia adelante”.

Muchos jóvenes con los que he hablado se ilusionan por ejemplo con la presidencia de Petro, ven la presidencia como un trofeo, y dicen: “llegar al poder para esto o lo otro”; ignoran que llegar al gobierno es una parte del poder, que el poder no solo reposa allí, también está en las multinacionales; en los gobiernos territoriales, en las organizaciones sociales; El libre mercado etc. Y con todos ellos hay que transar, no imponerse y crear el caos y polarizar, y graduar a los demás de enemigos que le dificulten el trabajo y el país se estanque.
A lo mejor la cuestión si es el estilo, cito de nuevo a Mujica: “No confundan el deseo con la realidad posible, yo pertenezco a la escuela de los soñadores, y también me debo despertar”.


Alex Granados Trujillo
axfgt@msn.com

sábado, 3 de febrero de 2018

Entre el Ruido y la Soberbia

Entre el Ruido y la Soberbia
El predial es un impuesto que se paga por la propiedad o la posesión de un bien inmueble y se cobra en periodos anuales sobre una base gravable que es el Avaluó Catastral y el Congreso de la república definió unas tarifas entre el 5 y el 16 por mil, tarifas que deben regular los Concejos Municipales de manera diferencial y progresiva teniendo en cuenta factores como: a) el estrato socioeconómico; b) El uso del suelo (comercial, vivienda, etc.) c) el rango de área; d) El Avaluó catastral.

La base gravable del impuesto es el avaluó catastral que no necesariamente coincide con el valor comercial del inmueble, pero se aproxima a ello.

Decir que mi impuesto estaba en tal valor y se aumentó un cien o doscientos por ciento es una lectura equivocada del asunto, el problema no está en el valor a pagar si no en la base. La ciudadanía comprende todo esto, ellos saben que si el inmueble tiene un mayor valor su impuesto será alto, ellos saben qué hace más de 5 años no se hace la actualización catastral, ellos saben que les toca pagar ese impuesto por el hecho de poseer, lo cual dicho sea de paso, me parece que es un impuesto absurdo y ridículo, pero bueno, eso es invento del congreso de la república. Este impuesto representa el 42% del recaudo tributario del municipio, que se utiliza, se supone en obras de inversión social para el progreso de la ciudad. Es decir, es el impuesto más importante en la ciudad.
No se viven buenos tiempos, el costo de vida, el desempleo, el pésimo crecimiento de la economía del país etc., hace que por supuesto se resienten las personas que no aguantan que los aprieten más, insisto, la gente sabe que le toca tributar y sobre este malestar se han aprovechado los opositores del alcalde, que hoy en día son muchos, están usando a las personas para ponerlas como misiles dirigidos a la alcaldía, todo este Ruido que hacen los opositores de la administración para fregar a Jaramillo tiene como respuesta un muro gigante de Soberbia y desprecio que erige el siempre y muy desacertado secretario de hacienda y el mismo Médico-Alcalde sobre los ciudadanos.
Le faltó a esta administración, explicar, decir con tiempo, avisar sobre lo que se venía, preparar a la gente y no lanzar ese baldado de agua fría sobre las personas que de un año para otro resultaron con cobros que superan su capacidad de pago, Pueda que el cobro sea legal porque está escrito en una ley que avala al médico-alcalde, pero que sea legal no necesariamente significa que sea justo. Lo dijo alguna vez Gandhi: “Cuando una ley es injusta, lo correcto es desobedecer”.

Considero que esta Alcaldía debe pagar un costo político, y ese costo es la renuncia del secretario de hacienda que no supo administrar este problema, y que no tuvo el tacto, el respeto y la decencia para con la ciudadanía. Para algunos podre parecer un exagerado, pero no es justo y no es respetuoso decirle a la gente que No sea tacaña y que paguen impuestos, tampoco es respetuoso que el médico-alcalde haga una rueda de prensa y con la soberbia y el desdén que le caracteriza, pase una a una páginas de un texto que tenía en sus manos y le diga a las personas que se lean la página “tal” del plan de desarrollo que el concejo le aprobó, y punto.

Así no son las cosas, la ciudadanía merece respeto y consideración, esto no es una monarquía de las que se retrata en los cuentos, donde el monarca abusivo y autoritario ordena el cobro de los tributos a las malas y con amenazas.
Ahora solo resta que se encuentren soluciones y se llame al dialogo, el señor alcalde, se pelea con los constructores, con los medios de comunicación, con los transportadores, con la cámara de comercio y ahora pelea con los ciudadanos que le depositaron mediante el voto la confianza, debería respetarlos porque las heridas quedan señor alcalde.

Alex Granados Trujillo

Mg en Tributación Internacional