viernes, 9 de junio de 2017

Ya Llegamos al Límite

Ya Llegamos al Límite

Fueron las palabras del presidente de la república sobre la negociación con los maestros en paro, que los recursos son limitados, que no es un buen momento para la economía, que les han subido el salario por encima de los demás funcionarios del estado, que el presupuesto para educación en este gobierno ha sido superior al de defensa por primera vez en la historia, y les pide que vuelvan a clases, y que no les puede ofrecer más porque ya llegaron al límite.

Tenemos un paro de maestros cada dos años en promedio, salen a marchar, bloquean las calles, se arman los trancones, unos apoyan a los maestros, otros no, y los estudiantes varados sin acceder a su educación.

Se discute en la mesa de diálogo sobre el Sistema General de Participaciones (SGP), la nivelación salarial, primas y bonificaciones; Entiendo que los Maestros merecen mejores salarios por tan importante labor, pero con todo el respeto que me merecen, no apoyo el giro de bonificaciones extras por el solo hecho de dedicarse a dar clases y repetir el libreto de los veintitantos años de experiencia en un salón. Merecen mejores salarios por su producción académica, por los buenos resultados de sus alumnos en las pruebas de estado
Eso de dar sueldos porque si, no me parece, mi propia experiencia como alumno enseña que en la educación pública hay mucha mediocridad, como también maestros excepcionales que con tan poco presupuesto hacen maravillas con nosotros. Este aspecto debería revisarse con lupa.

Están haciendo paro en un muy mal momento para la economía, lo cual me parece un comportamiento muy egoísta con el país. Y es que sí, entiendo cuando dicen que hubo plata para escándalos como Odebrecht y RefiCar y ¿cómo que para que los maestros no?, sí, es que esa plata ya no está y las finanzas públicas se deben manejar con responsabilidad, (muy a pesar de tanta corrupción) es un deber atender a la regla fiscal, porque no sirve de nada que se pacten acuerdos para futuros desembolsos de salarios, infraestructura, logística etc. Si no están garantizados los dineros.

Desconfió mucho de un sindicado tan politizado que solo pelea por plata y no tiene líderes que presenten propuestas para mejorar en el aspecto de calidad educativa, desconfió de Fecode, una plataforma politiquera de partidos de izquierda.
Cansa ver los argumentos lastimeros en los medios de comunicación y en redes sociales sobre el papel de las maestras y maestros; compararse con los salarios de los profesores en Luxemburgo, suiza o Korea, como si aquí todos estuvieran en ese mismo nivel académico.
El magisterio tiene un régimen excepcional en salud, no pagan cuotas moderadoras ni copagos, tienen acceso a medicamentos genéricos y de marca para ellos y su grupo familiar, no será perfecto, pero si mucho mejor sistema del que tenemos que padecer el resto de profesionales que también nos esforzamos y estudiamos posgrados (como ellos) y nos toca cafesalud.

La gente tiende a creer que los recursos públicos son ilimitados y hay plata infinita para todo lo que “exijan” que es la palabra más usada, un poco agresiva “carajo!” (otra palabra coreada en sus consignas). Los cambios toman tiempo, la ex ministra Gina Parody trazo un plan para que Colombia sea la mejor educada en américa latina como meta al año 2025, ella misma reconocía que faltan recursos para mejorar salarios, infraestructura, logística etc. Ella misma decía que en Colombia se invierte por estudiante 1.000 dorales, comparado con países miembros de la OCDE donde la inversión es de 8.400 dólares por estudiante.

Creo que la ciudadanía sabe de los problemas del gremio y los apoyan, pero hasta cierto punto, por eso es inconveniente para los maestros que sigan en paro, porque perderán legitimidad y serán vistos como unas personas que lo único que les importa es el billete; los padres de familia necesitan que sus hijos estén en sus clases, no porque sea una guardería, sino porque la gente planifica su vida, su jornada y no tienen un plan b con sus hijos por culpa de las huelgas.
Hay que establecer un pacto nacional entre los ciudadanos, los sindicatos y la clase política, para darle a la educación el papel protagónico en la agenda de los próximos gobiernos, así como por muchos años lo ha tenido las fuerzas militares, a quienes este pueblo  adora, y el conflicto con las guerrillas pone y quita los presidentes. Es hora de pasar la página de la violencia y entre todos escribir una nueva página del país, una página que está en blanco donde todas las acciones sean encaminadas a fortalecer la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación y de paso reevaluar las formas actuales de protesta.

Alex Granados Trujillo