viernes, 4 de marzo de 2016

Día del Contador Público en Colombia   2016


Hace dos años, en otra universidad, antes de iniciar clase; pregunté a los estudiantes de noveno semestre de Contaduría Pública, si estaban de acuerdo o no con la salida negociada al conflicto armado de nuestro país; de 20 personas, 3 dijeron que SI  y los restantes (17) afirmaron que la solución debe darse de manera militar. Me sorprendió el resultado de esta improvisada encuesta y pedí a quienes dieron como respuesta un “no”, sus argumentos. Los testimonios me sorprendieron teniendo en cuenta la historia de nuestro país, que en 50 años de conflicto ha pagado un precio muy alto, en su mayoría traducido en la pérdida más de  220 mil vidas humanas, algo así como la mitad de la población de Ibagué.  

Si los estudiantes y profesionales pierden su sentido crítico, del Ethos, del Humanismo, de la cooperación, de la solidaridad para ser sensibles a la desigualdad, a la miseria, al desempleo, a la injusticia, a la corrupción; fenómenos que vienen siendo los verdaderos problemas de la sociedad Colombiana, ¿de dónde sacaran elementos para la tan nombrada Responsabilidad Social empresarial?  

De manera empírica podemos coincidir en que el ejercicio de la profesión de contador público está viciado, por  fallas que se presentan día a día, exista o no dolo, por el afán de los empresarios en obtener lucro y maximizar el valor de las empresas; o por omisiones en las que se incurren por el exceso de responsabilidades en cabeza del contador público que actúa como: revisor fiscal, auditor, consultor y asesor, según sea el caso.  

La responsabilidad social empresarial es una práctica en la que las empresas generan valor agregado teniendo en cuenta –entre otras cosas-  que el sistema económico actual prevé la escasez de los recursos no renovables, que se debe reparar los efectos de la expansión de las industrias. La responsabilidad social del individuo, que para nuestro caso es el Contador Público, recae sobre el interés general, y cómo sus actuaciones pueden afectar a los usuarios de la información que hoy en día no son internos ni externos, sino indeterminados.  

No es gratis que los contadores públicos tengan tarjeta profesional y que por Ley se tenga un código de ética para ellos; la responsabilidad implica el compromiso, la obligación de hacerse cargo de sus actos y de las consecuencias y efectos que estos tienen sobre la sociedad, por tanto, va más allá del simple cumplimiento de la ley,                                                  la implicación suprema es el “interés general”.  

A la contaduría pública le hace falta narrativa para que la gente nos crea y recupere la confianza en nuestro trabajo, necesitamos de valores a los cuales apostarle; el Consejo de Estado mediante sentencia N° 19791 de Julio de 2014 manifestó que la responsabilidad del  contador público va más allá de realizar simples afirmaciones acerca de informes u operaciones contables, quiere decir que nuestra fe pública está en entre dicho, y esto no es ninguna novedad, no estamos en los días de la creación, estas cosas se vienen conociendo desde hace rato, pero no nos hemos unido para afrontar los nuevos retos de la profesión, por el contrario, nos hemos encargado de inventar una cantidad de enemigos: las superintendencias, la Dian, el Ministerio de Hacienda, el aseguramiento, las NIF, (con las NIIF recomiendo estar atentos y ser críticos) etc.

 Necesitamos convencernos de lo importantes que somos tanto para las organizaciones como para la sociedad en general; estamos desmoralizados, necesitamos cambiar eso para afrontar los retos de la vida cotidiana, los cambios estructurales en nuestra profesión, darle un giro fuerte! a la imagen del contador. Isabel Primera en Inglaterra repitió una y otra vez a su pueblo lo importante que era ser británico, hasta que ellos mismos se convencieron de ello; de la misma forma, nosotros debemos definir a que le vamos a apostar, que le vamos a proponer a los usuarios de nuestros servicios y de paso cuanto le cuesta todo esto; y colocarnos de acuerdo en cómo vamos a Luchar por nuestra profesión.


Alex Granados Trujillo
Especialista en Derecho Tributario