lunes, 11 de julio de 2016

¿Está de acuerdo que el nuevo impuesto a las utilidades se determine con base en las Normas Internacionales de Contabilidad, y la Creación de la figura del Auditor Tributario?


Estas preguntas las encontré publicadas en el portal del Instituto Nacional de Contadores Públicos y me llamaron la atención, a lo cual respondo que Sí, que sí estoy de acuerdo.

Es una propuesta bastante agresiva, y difícil; pero corta de un solo golpe la doble contabilidad que se debe llevar en estos cuatro años mientras el gobierno nacional encuentra la fórmula mágica para colocar en armonía las NIIF y las bases tributarias para cuantificar los tributos nacionales. Recordemos que antes de la entrada de la Ley 1314 /2009 (ley de convergencia) la contabilidad en este país tenía un uso fiscal más no un uso financiero y para la toma de decisiones. A lo cual quiero expresar que no era culpa de la norma anterior sino más bien de los contadores públicos y empresarios.

La comisión de expertos tributarios recomienda al gobierno de Colombia, la creación de la figura del auditor tributario que de fe pública sobre los datos consignados en las declaraciones tributarias. O también la figura del “Dictamen Fiscal” a efecto de establecer una responsabilidad específica sobre los ajustes tributarios a la utilidad comercial sobre la que se liquidará el impuesto de renta           -impuesto a las utilidades-
Este Auditor tributario no necesariamente debería ser el mismo revisor fiscal de la empresa, ya que este último es una figura societaria; dejaríamos por fuera a los comerciantes y demás empresarios que operan bajo la figura de persona natural.

Este Auditor Tributario lo imagino no como un contador público solo con el título de pregrado, si no que se le debe exigir estudios de posgrado en Derecho Tributario.

Además, con las preguntas planteadas, me gustaría que se abriera la puerta sobre la discusión de sí, cualquier persona que ostente el "diploma" de pregrado tenga la facultad de tener Tarjeta profesional y dar fe pública. El dar fe pública no debe ser para todos, son muchos los egresados de un montón de universidades que al cabo de un simple año de  pasantía como auxiliar contable, quedan con el poder de suscribir estados financieros y declaraciones tributarias entre otros documentos. Debo aclarar que no estoy prejuzgando sobre la idoneidad  de las competencias profesionales de un recién egresado o de un profesional que lleve años sin ejercer la Contaduría y decida regresar al  ejercicio profesional. Pero no es un secreto que nuestra credibilidad esta entre dicho por  personas que de mala fe o por ingenuidad se han prestado para mentir sobre informaciones en documentos con destino a usuarios de la información financiera. La tarjeta profesional de Contador Público debería tener más requisitos para acceder a ella, y debería renovarse cada tantos años mediante un examen de conocimientos que deberíamos presentar.

Sé que esto se discutió en el pasado y no fue bien visto, pero es sano que se escucharan distintas voces con respecto a este asunto y celebro que en el ambiente fiscal nos estén pensando como unos profesionales necesarios para ayudar al recaudo fiscal del estado.


Escrito por: Alex Granados Trujillo

Correo: axfgt@msn.com