¿Está
de acuerdo que el nuevo impuesto a las utilidades se determine con base en las
Normas Internacionales de Contabilidad, y la Creación de la figura del Auditor Tributario?
Estas preguntas las encontré publicadas
en el portal del Instituto Nacional de Contadores Públicos y me llamaron la
atención, a lo cual respondo que Sí, que sí estoy de acuerdo.
Es una propuesta bastante agresiva, y difícil;
pero corta de un solo golpe la doble contabilidad que se debe llevar en estos
cuatro años mientras el gobierno nacional encuentra la fórmula mágica para
colocar en armonía las NIIF y las bases tributarias para cuantificar los
tributos nacionales. Recordemos que antes de la entrada de la Ley 1314 /2009
(ley de convergencia) la contabilidad en este país tenía un uso fiscal más no
un uso financiero y para la toma de decisiones. A lo cual quiero expresar que
no era culpa de la norma anterior sino más bien de los contadores públicos y
empresarios.
La comisión de expertos tributarios
recomienda al gobierno de Colombia, la creación de la figura del auditor
tributario que de fe pública sobre los datos consignados en las declaraciones
tributarias. O también la figura del “Dictamen
Fiscal” a efecto de establecer una responsabilidad específica sobre los
ajustes tributarios a la utilidad comercial sobre la que se liquidará el
impuesto de renta -impuesto a las utilidades-
Este Auditor tributario no necesariamente
debería ser el mismo revisor fiscal de la empresa, ya que este último es una
figura societaria; dejaríamos por fuera a los comerciantes y demás empresarios
que operan bajo la figura de persona natural.
Este Auditor Tributario lo imagino no
como un contador público solo con el título de pregrado, si no que se le debe
exigir estudios de posgrado en Derecho Tributario.
Además, con las preguntas planteadas, me
gustaría que se abriera la puerta sobre la discusión de sí, cualquier persona
que ostente el "diploma" de pregrado tenga la facultad de tener
Tarjeta profesional y dar fe pública. El dar fe pública no debe ser para todos,
son muchos los egresados de un montón de universidades que al cabo de un simple
año de pasantía como auxiliar contable,
quedan con el poder de suscribir estados financieros y declaraciones tributarias
entre otros documentos. Debo aclarar que no estoy prejuzgando sobre la
idoneidad de las competencias
profesionales de un recién egresado o de un profesional que lleve años sin
ejercer la Contaduría y decida regresar al
ejercicio profesional. Pero no es un secreto que nuestra credibilidad
esta entre dicho por personas que de
mala fe o por ingenuidad se han prestado para mentir sobre informaciones en
documentos con destino a usuarios de la información financiera. La tarjeta
profesional de Contador Público debería tener más requisitos para acceder a
ella, y debería renovarse cada tantos años mediante un examen de conocimientos
que deberíamos presentar.
Sé que esto se discutió en el pasado y no
fue bien visto, pero es sano que se escucharan distintas voces con respecto a
este asunto y celebro que en el ambiente fiscal nos estén pensando como unos
profesionales necesarios para ayudar al recaudo fiscal del estado.
Escrito
por: Alex Granados Trujillo
Correo:
axfgt@msn.com

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