sábado, 27 de mayo de 2017

Puentes Peatonales, Carros y Motos

Puentes Peatonales, Carros y Motos
Siempre que hago diligencias por Cádiz en Ibagué y voy a pasar la carrera quinta sufro muchísimo luchando contra buses, carros particulares y motos, y sufro aún más viendo personas de la tercera edad que salen de hacer sus vueltas médicas en este sector e intentan hacer acrobacias para pasar con vida al otro lado.
A veces camino hasta el próximo semáforo en la 37 y cruzar  y otras veces es subir hasta otro paradero, y están los estudiantes de un colegio por la calle 30 padeciendo para cruzar la calle, sumado a la fila de vehículos parqueados esperando estudiantes por recoger.

De lo anterior, lo primero que se me ocurrió es: ‘En Ibagué hacen falta puentes peatonales, para cuidar al peatón y ayudar a la movilidad de los vehículos’.
Pero no es así, los vehículos No pueden ser los reyes de la selva de cemento y los pobres peatones, merecemos tener prioridad, Y en segundo orden los ciclistas; de hecho a mi encantaría andar en bicicleta pero me da un miedo enorme que me echen una buseta encima.

Construir puentes peatonales seguramente es necesario en algunos puntos críticos, pero son costosos y requieren mantenimiento y eso cuesta, además que son feos porque son un armazón ahí arriba estorbando la visibilidad, a uno le da miedo que lo estén esperando arriba para atracarlo y que me dicen de los que tienen miedo a las alturas o a los viejitos para treparse en eso.

La solución para todo esto debe ser la cultura ciudadana, sin duda. A mí siempre me pasa cuando voy hacer vueltas a Bogotá, y los conductores se detienen, levantan la mano y me dan el paso, en respuesta, yo levanto el pulgar como agradecimiento. Esto en Ibagué No me pasa, siento que los gobiernos dan prioridad a los conductores y  segrega y discriminan al peatón.

Necesitamos ir pensando que la calle es para todos, para el de la moto, el del carro, la buseta, el taxista  y el peatón. Todos debemos hacer uso compartido de la calle, a los peatones  no nos pueden seguir maltratando.


En los países desarrollados se invita al uso de la bicicleta, y al uso del transporte público para mejorar el tráfico, pero aquí no hay como, primero: no hay infraestructura para los ciclistas y segundo, andar en bus a la gente le da oso, y flojera. Esperar buses que no pasan  pronto, luego de la espera subirse a escuchar rancheras o emisoras con locutores ruidosos, es que es imposible contestar el celular en bus porque al otro lado piensan que uno anda de rumba. Por otro lado, me gustaría saber si existe una velocidad promedio que deben llevar los buses, porque en esta ciudad existen dos velocidades: a) Muy lento y desesperante y b) a toda con peligro de accidente. Somos de extremos.  

Por eso la gente usa tanto las motos, porque es más económica y la gente llega rápido donde tiene que llegar. Quienes tienen moto, no contemplan la posibilidad de andar en bus por las razones antes expuestas. Pero pareciera que alcalde los quiere bajar como sea, sea con restricción de parrillero y/o  ahora con posible pico y placa, me da la impresión que quiere bajar un pasajero de la moto para que este tenga que pagar un bus o taxi, eso está raro.

Otro problema que veo en las calles es la fila de carros parqueados, ejemplo en la carrera cuarta desde la 10 a la 14 en una calle angosta, es una ‘delicia’ transitar con un solo carril por causa de la falta de sentido común de algunos.

Sin duda falta cultura ciudadana, nos falta volvernos decentes, pensar que la calle es la oportunidad para que muchos desconocidos nos encontremos y convivamos sin agredirnos y respetándonos, tampoco estoy de acuerdo que la solución primera sea multar a las personas por todo. No me gusta el castigo, prefiero que el gobierno invierta en formación de ciudadanos, porque un infractor paga y repite para cometer de nuevo la infracción, una persona formada no repetirá estas faltas.


Alex Granados Trujillo

martes, 9 de mayo de 2017

NIIF y NIF ¿De qué se trata?

NIIF y NIF ¿De qué se trata?
Este escrito va dirigido a todo tipo de audiencia a excepción de la comunidad de contadores públicos, toda vez que dominan estos temas de forma notable. Pero si puede ser del interés de la ciudadanía en general que ha escuchado y visto sobre este tema en redes sociales y en la prensa.
Para el caso Colombiano, el tema NIIF, se remonta al año 2003 con el informe ROSC, un documento redactado por funcionarios del Banco Mundial y el FMI en el cual se precisaban algunas recomendaciones sobre la forma de preparar las contabilidades de las empresas y sobre el ejercicio de la profesión de contador Público en Colombia, lo anterior enmarcado en el contexto de una economía globalizada.

En el año 2009 el congreso de Colombia emite la Ley Nº 1314 de Convergencia a Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), mediante la cual se ordena regular los principios y normas de contabilidad y de información financiera y de aseguramiento de la misma.
Todo esto suena muy técnico y aburrido, pero en síntesis lo que el ciudadano debe saber es que  en Colombia existía una normativa “única” que regulaba la contabilidad de todas las empresas, sin importar su tamaño, su actividad económica, etc. esta normativa se encuentra en el decreto 2649 del año 1993.

Si bien estas normas del año 1993 tenían algunos componentes de corte internacional, se debían actualizar al contexto del mundo empresarial del siglo 21 y además que ha existido un gran problema, y es que en este país a la mayoría de empresarios no les interesaba la contabilidad para la toma decisiones y como herramienta de gestión; solo les importaba la contabilidad como soporte para las declaraciones tributarias, por temor a sanciones emitidas por la DIAN. Esto se conoce como: “Contabilidad Fiscal”.

La normativa nueva introduce en Colombia tres (3) grupos de empresas con su respectiva reglamentación, a diferencia del decreto del año 1993 que le aplicaba a todo tipo de empresarios.
Entonces ahora tenemos: a) el grupo 1, Grandes; b) Grupo 2, Pequeñas y Medianas empresas (Pymes); y c) Microempresas. Para cada grupo existe un decreto reglamentario de obligatorio cumplimiento. Que el gobierno decidió compilar en un solo texto: el decreto único reglamentario Número 2420 del año 2015.

En el marco internacional solo existen dos grupos: a) NIIF PLENAS con 3.000 páginas aproximadamente y b) NIIF para Pymes con 230 paginas. En Colombia, las Pymes constituyen el 95% de las empresas existentes; pero adicional, aquí, las autoridades crearon un tercer grupo de empresarios denominados Micro, que deben llevar una contabilidad simplificada, a estos no les aplica NIIF (con doble i) si no, NIF (norma de Información financiera) es decir, sin el componente internacional, ejemplo de microempresarios, aquellos con menos de 10 trabajadores y/o activos inferiores a 500 SMMLV. ($340.000.000)

Tal parece que los empresarios no se han tomado muy en serio la implementación de las nuevas de reglas de juego para llevar sus contabilidades y emitir sus estados financieros; la última reforma tributaria en algunos apartes remite a NIIF para efectos de la cuantificación de tributos. Las superintendencias ya están exigiendo información de los empresarios aplicando los nuevos marcos normativos con riesgo de ser sancionados por la no aplicación de las mismas, la junta central de contadores (entidad del estado que ejerce inspección sobre los contadores públicos del país) ya anuncio auditorias para verificar la idoneidad de los profesionales en ejercicio.

Lo cierto es que bien o mal, esto es una realidad, que afecta a todas las empresas y que su incumplimiento deriva en sanciones económicas altas, pero si lo vemos desde otra perspectiva más amable, también es la oportunidad de que las empresas empiecen administrar la información financiera como una herramienta de gestión y estén usando estándares de alta calidad reconocidos a nivel internacional, lo que se traduce en una acertada toma de decisiones para los dueños de las entidades, y menor riesgo para los terceros que se acercan a las compañías y deben tomar decisiones, sean las entidades financieras, proveedores, inversionistas y el mismo estado.

Alex Granados Trujillo
Contador Público, Especialista en Derecho Tributario