Sobre la “Tibieza” de
Fajardo
Es
un “Tibio”, término utilizado comúnmente en Política para denotar debilidad o
ausencia de posturas concretas sobre ciertos asuntos de interés general.
Esto
me ha llamado la atención por el reiterado uso en la campaña presidencial de
Colombia acusando de tibio a Sergio Fajardo.
Entonces
me pregunto si para no parecerle tibio a otros, ¿Hay que gritar? ¿Es necesario elegir
un personaje para atacar? O tal vez será que ¿hay que elegir un bando para
insultar/defenderse y aumentar la profunda crisis social que vive el país?
Si
usted revisa la palabra tibieza en otro contexto podrá encontrar que no tiene
un sentido toxico y peyorativo como se está usando, más bien si es comodidad, y
tranquilidad, serenidad, calidez, entre otras. Yo no veo un Fajardo débil y con
ausencia de posturas, más bien veo Coherencia, cualidad ausente en los otros
candidatos un tanto acomodados con la clase política tradicional.
La
mesura y la prudencia son grandes cualidades necesarias en un gobernante y más
importante aún es defender con firmeza posturas y mostrar carácter, y lo que
representa el Candidato Fajardo desde hace 18 años inspirado (como
el mismo lo dice) en el trabajo
desarrollado por el Ex-Alcalde Antanas Mockus en sus dos alcaldías en la
capital es: La defensa de toda forma de vida, “la vida es sagrada”; los dineros
públicos son sagrados, “No todo vale”,
el reconocer a la Política como el arte de construir sobre lo
construido, la capacidad de convivir en
paz y respeto con el otro, a ser diferentes sin ser enemigos; la capacidad de
argumentar y escuchar el contra argumento.
Estoy
convencido que en toda actividad humana deben haber principios y valores
indispensables e inviolables, y los que he resaltado anteriormente son
coherentes y consistentes en el accionar como gobernante tanto de Antanas y de
Fajardo, a lo mejor el problema de la mal llamada tibieza es cuestión de
estilo. Los otros dividen entre los “más ricos y los más pobres”, o entre los “guerrilleros
y no guerrilleros” etc.
Estoy
completamente convencido además, que en el siglo 21, en un contexto de una economía
globalizada y superando un pedazo del conflicto armado (el
acuerdo con la Farc) es necesario pasar
la página y empezar una nueva página en la que se construya el futuro de
Colombia pero con otro estilo y en otro tono, un tono más civilizado, un poco más
respetuoso, un poco más amable.
Por
supuesto que hay inequidad, que la pobreza
es escandalosa, que el sistema de salud tiene graves fallas, la
inseguridad, el desempleo, bueno, un montón de problemas que todos conocemos;
pero que les aseguro, no se solucionan ni de la noche a la mañana y tampoco
anunciando a los gritos desde una tarima las soluciones que salen como conejos
de un sombrero.
Es
muy tonto que se le presente al electorado un país gris y en completo caos o en
obra negra o como si lleváramos una semana de creados; eso no es así; gústenos
o no; hay avances; hay una herencia que cada gobierno le ha dejado al
siguiente; se lo escuche al querido Presidente Mujica: “Podemos cargar los dolores que heredamos, pero hay que luchar es hacia
adelante”.
Muchos
jóvenes con los que he hablado se ilusionan por ejemplo con la presidencia de
Petro, ven la presidencia como un trofeo, y dicen: “llegar al poder para esto o
lo otro”; ignoran que llegar al gobierno es una parte del poder, que el poder
no solo reposa allí, también está en las multinacionales; en los gobiernos
territoriales, en las organizaciones sociales; El libre mercado etc. Y con
todos ellos hay que transar, no imponerse y crear el caos y polarizar, y
graduar a los demás de enemigos que le dificulten el trabajo y el país se
estanque.
A
lo mejor la cuestión si es el estilo, cito de nuevo a Mujica: “No
confundan el deseo con la realidad posible, yo pertenezco a la escuela de los
soñadores, y también me debo despertar”.
Alex Granados Trujillo
axfgt@msn.com

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