La razón de que exista un gobierno
Según el Objetivismo, el
Gobierno se define como una institución con poder para poner en vigor reglas de
conducta social en un área geografía definida.
Así las cosas, un gobierno
debería dedicarse a proteger la defensa de las fronteras territoriales, a la
seguridad ciudadana y la administración de justicia. De esta forma estaríamos
dejándole el resto de funciones al sector privado, estoy hablando entonces de
una sociedad donde la libertad de los individuos está por encima del poder de
un gobierno.
Lo anterior resulta
demasiado idealista y lejano si aterrizamos estas ideas en Colombia donde el
poder del estado cada vez es más grande y cada vez es más corrupto.
Esta reflexión la hice luego
de pensar sobre la restricción del parrillero hombre en ciertos horarios en la
ciudad de Ibagué y de paso la posibilidad de implementar pico y placa a las
motos, entonces me preguntaba si eso es violar la libertad de los individuos
por parte de un gobierno.
Si bien, existen
estadísticas que demuestran que crímenes como el fleteo, robo de celulares,
sicariato etc. Se da en mayor proporción con parrillero hombre, y seguramente esta es una medida bien
intencionada por las autoridades, por otro lado también genera gran malestar a
la mayoría de ciudadanos honrados que usan estos vehículos para cumplir con sus
deberes diarios, la universidad, el trabajo etc. Y es que los criminales son
una minoría que hacen mucho daño, ¿no
será más bien que el gobierno municipal le falta más inteligencia contra con el
crimen?
Aquí lo que sucede es que no
hay inteligencia judicial para combatir a los delincuentes, y la fuerza
policial está siendo usada para facturar comparendos e incrementar las entradas
de dinero por este concepto, tal como lo dijo el secretario de hacienda en una entrevista
para la radio donde expresaba su preocupación por la falta de ingresos por
multas, y tal como dice un audio que circulo hace pocos días en redes sociales,
donde la anterior secretaria de transito organizaba una ‘cacería’ de multas a
los ciudadanos.
Es lamentable que los
sectores alternativos en Ibagué que en su mayoría promovieron al actual alcalde
Jaramillo, estén más concentrados en llorar y criticar en redes sociales la
gestión de enrique Peñalosa en Bogotá que de presentar objeciones al alcalde de
Ibagué (que es donde viven), les
aseguro, no todo lo está haciendo bien y guardan silencio cómplice para no
afectar un proyecto político nacional como es el apoyar a cierto candidato de
la izquierda.
Las únicas objeciones
parecen ser el sentirse traicionados porque no les dieron un contrato o no les
dieron plata, ejemplo de esta práctica es el audio del líder ambiental anti
minero, contra el alcalde por no cumplir con su oferta de trabajo.
También es lamentable la
clase dirigente de esta ciudad, algunos intercambiando Contratos de prestación
de servicios con este gobierno, otros pensando en cómo hacerle la jugada y
revocarlo y otros desde ya analizando estrategias de campaña a la Alcaldía, la “Renovación”:
que si Olga B, que si Adriana Magaly, que si Marco Emilio Hincapié, o que si el
senador Guillermo santos y nuestro eterno y experimentado candidato Ferro también
alistando su estrategia.
Gobernar la ciudad se volvió
una carrera para hacerse a la chequera municipal y repartir contratos y favores
entre todos sus amigos. Mientras tanto, todo en aumento: la inseguridad, el
desempleo de los jóvenes universitarios, los suicidios, la pobreza, la
congestión vehicular, el pesimismo de los ciudadanos (ver campaña escenarios
deportivos ya!).
Todo esto es prueba de que
el Estado es Ineficiente y debería reducirse en tamaño y dejar al sector
privado y a los ciudadanos libres para actuar y producir, ya que un gobierno no
produce ni soluciona nada.
Merecemos una ciudad
orgullosa y con autoestima para salir del atraso, pero también debemos tener
cuidado de las ideas izquierdistas y de la extrema derecha que son tergiversadores
de la verdad y están en una lucha cuerpo a cuerpo para repartirse el
presupuesto del municipio. Lo que hemos tenido y lo que hay ahora no
corresponde a un auténtico gobierno para la ciudad.
Alex Granados Trujillo
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