Yo Voto Por El Que Diga Uribe
Esta frase la vi en una foto de una valla publicitaria
colocada en alguna carretera de Colombia y en las redes sociales no se hizo
esperar los comentarios de respaldo y otros en contra de esto.
Cito esta frase porque además ya la había escuchado como
resultado de una encuesta de intención de voto a la presidencia el año que
viene.
Independiente de si se es uribista o anti uribista, el
mensaje subliminal que nos envía es que un grupo importante de la población,
casi el cincuenta por ciento decide renunciar a su criterio, a su inteligencia
y a la capacidad de análisis sobre el futuro de todo un país en los próximos
cuatro años, me da miedo, me produce sorpresa y pánico, sobre todo si nos
detenemos en la tragedia que es Venezuela en estos momentos.
Ese afán por el poder, esa adicción por figurar, por
controlarlo todo, llevo a que la población en su mayoría eligiera a un
moribundo Chávez en un país en crisis y vean las consecuencias de la dictadura
de Nicolás Maduro (su heredero) (El que diga Chávez) y su régimen de serviles corruptos. Ese mismo
problema de apego al poder lo tiene Uribe, lo tiene Petro y en nuestra ciudad lo tiene el Alcalde
Jaramillo, o vean como a pesar de una incapacidad médica de 3 meses, asiste a
los actos públicos en pijama y con muletas para poder tomarse la foto y mandar el mensaje
que ahí está, que está vigente, que no lo olvidemos. (Así sean 3 meses).
El país está en una crisis tan impresionante socialmente
hablando, todos hemos visto cada día un nuevo escándalo de corrupción provenientes
en su mayoría del sector público y nos lamentamos y ya se nos vuelve como tan
natural, y es hora que la gente sueñe con una sociedad un poco más decente, más
honesta, más incluyente con mayor respeto por los demás, pero parece que a la
gente no le importa, no le interesa, es tan absorbidos en sus problemas diarios
para sobrevivir, para mercar, para pagar los recibos, el colegio de los hijos,
la cuota del apto, vivir en los trancones etcétera, que el futuro de la sociedad les importa un comino.
Decir que voto por el que diga Uribe es legalizar ese caudillismo
mamón y fastidioso de unos tipos que se creen como los elegidos por los dioses
para salvar el pueblo, se da tanto en la extrema derecha, la derecha y la
izquierda, y lo peor es que cuando los tratan de populistas se hacen los locos
y preguntan: ¿qué es eso?
El populismo, para la
Filósofa Española Adela Cortina, es cuando se establece un vínculo entre
un líder carismático y el pueblo, prescindiendo por completo de las
instituciones. El pueblo no es entonces un conjunto de personas que viven en un
territorio, como bien lo define el diccionario, no, el pueblo lo conforman los
descontentos de una situación en particular, este pueblo se enfrenta a una
casta culpable de esa situación, un enemigo común para ellos, y ese líder les
promete salvarlos de ese enemigo a través de la manipulación de sus emociones.
Ejemplos de ello: El alcalde Jaramillo en Ibagué contra “las
ratas” de la corrupción, Petro contra las “mafias”, Uribe contra las FARC y el “castro-chavismo”,
y, Alejandro Ordoñez contra el lobby gay que quiere volver homosexual a todo un
país a través de un rayo homosexualizador, etcétera.
El voto es una parte de la democracia, y este se debe
ejercer en plena libertad de conciencia, no lo que diga Uribe o Petro o el que
sea. La ciudadanía debería empezar a valorar más esta democracia y tomársela en
serio, que no resulte que la calabaza sea la carroza y los ratones, caballos, y
cuando suenen las doce y se esfume el hechizo deje a la vista una sociedad peor
de lo que ya está.
Alex Granados Trujillo
Twitter: @axfgt

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